miércoles, 5 de noviembre de 2008

San Gimignano, la ciudad de las torres.

San Gimignano, la ciudad de las bellas torres

San Gimignano, localidad de la Toscana (Italia), debe su nombre a un obispo de Módena muerto en el año 385.

Donde hoy se levanta San Gimignano existía en la antigüedad un núcleo etrusco, del que se han conservado importantes testimonios, algunos de los cuales pueden observarse en el Museo Etrusco. De esta manera podemos afirmar los orígenes etruscos de la zona.

San Gimignano tal como lo conocemos hoy, alcanzó su esplendor alrededor del año mil. Durante ese tiempo se construyeron los magníficos palacios existentes y las famosísimas torres medievales, construidas en parte como un signo de poder y fuerza, además de como protección para la población.

De las setenta y dos torres con las que contó San Gimignano en el pasado nos han llegado quince hasta nuestros días, y constituyen una característica personalísima de la ciudad, configurando la idiosincrasia de su núcleo histórico-artístico. El horizonte de las torres emergiendo de la población es una visión inolvidable, y el sello personal y único de San Gimignano.

Todo en esta población respira un aire medieval: las altas torres, los muros que la rodean, las tiendas de artesanos, ceramistas y orfebres, las deliciosas callejuelas que podemos recorrer entre recoletas plazas y palacios.

A pesar del constante trasiego de visitantes, tanto italianos como de otros países, no resulta difícil hacer volar la imaginación e imaginarnos a nosotros mismos en la lejana Edad Media, con las conocidas rencillas y disputas entre güelfos y gibelinos o el incesante laborar de los antiguos gremios de artesanos. En aquellas épocas la vida política y social de San Gimignano giraba en torno a los acontecimientos que se desarrollaban en ciudades como Florencia y Siena, cuya influencia es evidente en todos los ámbitos, también el artístico. En aquel tiempo en San Gimignano trabajaron los más renombrados artistas, que nos han dejado para nuestro deleite maravillosas obras maestras, únicas en todo el mundo.

Pero la merecida fama de San Gimignano en todo el mundo no sólo proviene de sus mágicas, hechizantes torres, que se alzan desafiando al cielo durante siglos, no sólo se debe a sus hermosos y antiquísimos palacios, a su carácter profundamente medieval. También los campos que rodean San Gimignano producen un vino de primerísima calidad, bien conocido por los amantes del buen beber. Es notable la producción de vino, y de él se extrae la exquisita Vernaccia, el perfumado vino de esta tierra, inconfundible, que viene haciéndose en esta tierra desde épocas medievales. Los más grandes artistas italianos amaron este vino, desde Miguel Ángel al mismísimo Dante, que lo menciona en el "Infierno", donde un papa está subyugado por su afición a la Vernaccia.

Dado el carácter medieval de todo el núcleo de San Gimignano, es obligatorio aparcar el coche fuera del centro histórico de la localidad. Porque San Gimignano debe ser recorrido enteramente a pie, para degustar poco a poco y paso a paso, como es debido, todo su entramado de callejuelas, palacios, hermosas plazas, típicas tiendas...

Como orientación, mencionaremos algunos lugares de San Gimignano que sin duda merecen nuestra atenta mirada y que sin duda también, a cambio, nos ofrecerán sus potentes y antiguos encantos:

- Piazza della Cisterna (en cuyo centro existe un famoso pozo), Piazza del Duomo, y los palacios que circundan ambas plazas.

- Palacio del Podestà, con la torre conocida como Rognosa.

- Palacio del Popolo, con la torre Grossa.

- La Torre Grossa. Tiene una altura de cincuenta y cuatro metros. Desde lo más alto de ella puede contemplarse un bello panorama sobre toda la Val d'Elsa.

- Colegiata de Santa Maria Assunta, erigida en el siglo XII, ampliada por Giuliano da Maiano a mediados del siglo XV, con maravillosos frescos, como los que recogen las historias del Viejo y del Nuevo testamento, y que debemos a los artistas Barna da Siena, Bartolo di Fredi y Taddeo di Bartolo, o como los que pintan y narran la vida de Santa Fina, debidos a Domenico Ghirlandaio, o como el que representa a San Sebastiano, de Benozzo Gozzoli.

- La Cappella, obra de Giuliano y Benedetto da Maiano, revestida de muy hermosas decoraciones.

-Chiesa (Iglesia) de S. Agostino (San Agustín). Conserva frescos de Benozzo Gozzoli ilustrando la vida del famoso santo, tan decisiva en la historia de la Iglesia, así como una famosa pintura del Pollaiolo, l"Incoronazione" (la "Coronación").

Y tantos otros lugares merecen nuestra visita en San Gimignano... Como la iglesia de San Pietro, o la de San Jacopo, San Bartolo... También será muy interesante visitar "Le Fonti", edificio del siglo XII que fue ampliado en el siglo XIII. Aquí se lavaba antiguamente la lana.

Y no podemos olvidarnos de visitar los museos de San Gimignano, como el Museo Etrusco (nos encontramos en tierras de antiquísimo poblamiento etrusco) o el Museo de arte sacro.

Con todo lo que llevamos dicho es evidente que los atractivos de San Gimignano son innumerables e inagotables. Aunque seguramente lo que más recordemos de esta única población, aparte del perfil de su horizonte, recortado por sus inmortales torres, será la sensación inolvidable de haber vivido por unas horas o días en pleno Medievo, acompañados por sus monumentos, callejuelas, arte... Una sensación imborrable que nos acompañará, felizmente, para siempre.

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