martes, 25 de agosto de 2009

Hotel Cavo Tagoo, en Mikonos, Grecia

El maravilloso hotel Cavo Tagoo, en la isla de Mikonos, Grecia

Hotel Cavo Tagoo
Isla de Mikonos, Grecia

En determinadas regiones de nuestro maltratado Mediterráneo lo han comprendido: los recursos turísticos del Mare Nostrum son inagotables e incomparables SI y sólo SI se actúa con altura de miras y sensibilidad.

Lo han comprendido en Croacia, donde se posicionan como una zona donde se respeta la naturaleza y el carácter más sagrado de nuestro mar, donde se ofrece "el Mediterráneo tal como era". Eso sí que es inteligencia, eso sí que es previsión. No faltarán en Croacia infinidad de turistas ávidos de un turismo de calidad, respetuoso con el medio ambiente y el legado histórico, playas limpias y muy ligeramente urbanizadas... Enhorabuena a las autoridades croatas. Eso sí que es construir futuro y porvenir.

También en otras partes del Mediterráneose se va comprendiendo. Señores, hay que tratar los bellos paisajes, las bellas playas, los bellos rincones con ABSOLUTA DEVOCIÓN, con ABSOLUTO RESPETO, con ABSOLUTO MIMO. O bien se hace así o al final se posiciona uno ofreciendo "cachondeo, masificación y jarana" porque ya no se tiene más remedio y ya no se puede ofrecer otra cosa.

En la mítica Grecia se va consolidando una maravillosa tradición en la que renombrados arquitectos de una exquisita sensibilidad plasman sus creaciones, que luego se convierten en espléndidos hoteles, por ejemplo. Hoteles magníficamente integrados en el paisaje, que lo acarician, que lo subliman, como un arte supremo al que las aguas, las rocas, el espíritu de la tierra acogen con amor.

Como un ejemplo paradigmático de lo dicho baste con citar el incomparable Hotel Cavo Tagoo, en Chora de Mikonos, en las Islas Cícladas (Grecia). El arquitecto Paris Liakos es el artífice de esta exquisita maravilla arquitectónica, que adquirió y transformó totalmente, con un resultado difícilmente igualable. No en vano a raíz de esta obra obtuvo el Premio de Arquitectura Aplicada y Diseño de la Región de las Cícladas y el mar Egeo.

Lo que más llama la atención desde un primer momento es el perfecto maridaje del entorno y la construcción, su perfecta integración. Paris Liakos se inspiró en la estética de la isla griega para ensartar su joya delicadamente en su rinconcito de costa. De tal manera que los clientes del hotel tienen a su disposición como un elemento cotidiano y deslumbrante la quietud de las aguas. Al borde de ellas pueden desarrollar sus actividades habituales (charlar con los amigos o familia, descansar... o dedicar unos momentos a la contemplación a la que invita todo en el conjunto creado por Liakos).

Tal es el respeto hacia la naturaleza que el arquitecto ha mostrado en la remodelación del hotel que algunas habitaciones tienen por paredes la roca natural sobre la que está enclavado, la cual se ha potenciado como un atractivo más.

Hay una variedad de estancias donde elegir, desde habitaciones más sencillas hasta las llamadas "Golden Villas", con piscinas privadas y los horizontes bellamente azules del mar de las Cícladas.

El Hotel Cavo Tagoo cuenta también con un importante spa y con un sobresaliente restaurante, que cuenta con dos estrellas Michelín, dirigido por el renombrado Apostolos Trastelis.

Por todo lo dicho se puede concluir que el Hotel Cavo Tagoo, en Mikonos, es un ejemplo a seguir en otros muchos lugares de nuestro Mediterráneo. Modelo de respeto al paisaje y a las tradiciones arquitectónicas autóctonas. Modelo de respeto que apunta hacia un futuro viable y hermoso donde la palabra crisis no tiene cabida. Modelo de éxito, pleno de inteligencia y amor a la tierra, al planeta y al arte.

Para obtener más informaciones sobre este hotel se pueden consultar las webs www.cavotagoo.gr y www.turismogrecia.org

Hotel Cavo Tagoo en Mikonos (Grecia)

Hotel Cavo Tagoo
Perfecta integración de mar, luz y espacios

jueves, 7 de mayo de 2009

Viaje a L'Alguer / Alghero, en Italia

Playa cerca de l'Alguer/Alghero, en Italia

Playa en l'Alguer / Alghero, en Cerdeña (Italia)
Naturaleza paradisíaca en pleno Mediterráneo
Foto: www.hotel-alma-alghero.it

Sin necesidad de desplazarnos a otros continentes distintos al europeo, podemos encontrar lugares fascinantes a los que viajar, llenos de novedad e incluso de exotismo.

En esta ocasión sugerimos en VIAJESIA viajar a L'Alguer (Alghero en italiano), ciudad que se encuentra en el noroeste de la isla de Cerdeña (Sardegna en italiano).

En las comunidades del Estado Español donde se habla catalán se conoce bastante bien la existencia de L'Alguer, por cuanto en esta localidad se habla un dialecto del catalán, el alguerés, influido por la vecina lengua sarda y por el italiano oficial.

L'Alguer/Alghero y sus alrededores nos ofrecen una cantidad ingente de atractivos, y de todo tipo, maravillas hechas por el hombre y maravillas de la naturaleza.

Como ya hemos dicho, la ciudad de L'Alguer se encuentra en la costa noroccidental sarda, en la provincia de Sassari, y puede accederse a ella por barco o bien por avión (además de contar con buenas comunicaciones por carretera con el resto de las localidades de Cerdeña). A únicamente 13 quilómetros del núcleo urbano de L'Alguer se encuentra el importante aeropuerto de Fertilia.

Numerosos son los monumentos que pueden visitarse en L'Alguer; vetustos palacios y hermosas iglesias festonean la ciudad. En esta ocasión nos limitaremos a sugerir una visita a la bellísima Catedral de Santa María, comenzada sobre el año 1.500; cuenta con un campanario octogonal magnífico.

Los amantes de las playas están de enhorabuena en L'Alguer: próxima al centro de la ciudad se encuentra la playa de Lido, frecuentada por turistas y autóctonos; muy próxima también se encuentra (a sólo 1 quilómetro del centro) la playa Maria Pia, que cuenta con una gran extensión arenosa.

Desde L'Alguer en dirección al famoso cabo Caccia (capo Caccia), nos encontramos con espléndidas playas, de aguas transparentes, como la de Lazzaretto, ideal para el baño de familias con niños, por la escasa profundida del mar. Partiendo de aquí nos topamos con preciosas calas, gemas de soledad y espíritu salvaje para aquellos que gustan de la intimidad, hasta llegar a la playa "delle Bombarde", perfecta para inmersiones y para la práctica del surf.

Más adelante en nuestro viaje hacia el cabo Caccia, cerca del parque de Porto Conte, tenemos la playa Mugoni, que cuenta con aguas bajas, muy indicada para un buen baño, incluso para aquellos que no saben nadar.

Existen numerosas calas, más allá de la playa Mugoni, con aguas límpidas como cristales, y algunas de ellas son merecidamente famosas, como Cala Viola y Cala Dragunara, ésta última muy conocida por los buceadores que aman los fantásticos fondos marinos, plenos de colores de vida; en esta última cala, además, hay un pequeño muelle desde donde es posible embarcar hasta las Grutas de Nettuno (Grotte di Nettuno), ya en el cabo Caccia.

Existen alrededor del cabo, además de las grutas mencionadas, otras no menos famosas, como la Gruta Verde. Alrededor del cabo se alinean algunas sorprendentes isletas y farallones, cuya visión deja fascinado al viajero. Pero este mundo fantástico del Cabo Caccia, sus grutas, islas y naturaleza salvaje, lo dejamos en VIAJESIA para otra ocasión. Seguramente cuando tratemos de todo ello nos adentraremos en el terreno de la poesía, de alguna manera, porque la belleza de estas tierras que se adentran en el Mediterráneo más puro, horadadas de mágicas grutas, con islas como pájaros celestes varados en la mar, son embriagadoramente bellas para cualquier viajero.

Isleta en Cerdeña

De la misma forma que queda para otro post en VIAJESIA hablar de los conocidos "nuraghi", antiquísimas construcciones de piedra, como los poblados de Palmavera y Sant'Imbenia. De igual manera son muy interesantes las necrópolis de Anghelu Ruju y Santu Pedru.

Las bellezas de L'Alguer/Alghero, la ciudad catalana de Italia, son tantas que es imposible cubrirlas en unos pocos artículos. Volveremos en VIAJESIA a esta costa privilegiada, conocida como la Riviera del Coral (Riviera del Corallo). Volveremos para informar sobre sus maravillas inagotables, su mar de colores imposibles, su naturaleza mediterránea bien conservada, sus grutas marinas, sus islas-pájaro, el tesoro de sus playas, sus monumentos y sus gentes.

Juan Bielsa

miércoles, 8 de abril de 2009

Semana Santa en el Bajo Aragón histórico

Semana Santa en el Bajo Aragón histórico - Ruta del Tambor y el Bombo

Cartel anunciador de la Ruta del Tambor y el Bombo
Bajo Aragón histórico

En las diferentes comunidades españolas existen numerosas y variadas manifestaciones populares de fe en la Semana Santa.

En esta ocasión vamos a sugerir en VIAJESIA hacer una visita a algunas de las localidades del Bajo Aragón histórico donde se desarrollan sus famosas procesiones de tambores y bombos.

Hay establecida una Ruta del Tambor y el Bombo desde hace ya muchos años, y en esta ruta quedan englobadas las siguientes poblaciones: Albalate del Arzobispo, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén.

No sería en modo alguno acertado el recomendar la visita de forma preferente de las procesiones de una población en detrimento de otras, por cuanto cada una de ellas tiene su idiosincrasia y su encanto. Hay poblaciones como Calanda cuyas procesiones cuentan con el marchamo de ser las precursoras y las más tradicionales. También Calanda puede hacer gala de haber contado con la pasión que el gran Luis Buñuel sintió por esta fuerza telúrica del tambor en las procesiones.

En muchas ocasiones los medios de comunicación se ciñen en sus informativos a los tambores y bombos resonando en las calles y plazas calandinas. Pero como afirmábamos antes, cada pueblo cuenta con sus atractivos particulares en sus procesiones. Desde las procesiones más tumultuosas de Andorra, muy bellas y vitales, iluminadas desde lo alto por la ermita de San Macario hasta las procesiones más recogidas y humildes, pero no por ellos menos hermosas, de Urrea o Samper, pasando por las señoriales procesiones alcañizanas.

Infinidad de sorpresas y sensaciones aguardan a quien viva de cerca las larguísimas procesiones de tambores y bombos, tocados con maestría por cientos de personas, niños, muchachas, jóvenes y ancianos... muchas de las cuales se entrenan durante mucho tiempo para este evento. Belleza de una armonía musical que parece emanar de la tierra con una fuerza mística, y que se une a la belleza de la imaginería religiosa y al fervor de las cofradías.

En el Bajo Aragón, la Semana Santa es dolor y es alegría, estruendo y silencio, esperanza e iluminación. Todo parece ascender hacia lo alto en estos días, la fe, el sonido vital de los tambores, las luces de los pasos iluminados, la esperanza y el amor de María, el Cristo resucitado.

Toda persona que sea testigo, por ejemplo, en Andorra, del llamado "romper de la hora", quedará marcada en su corazón por el súbito estallar de tambores y bombos a las doce de la noche de Jueves Santo. Del silencio se pasa en segundos a una apoteosis de sonido, como una gigantesca tormenta cuyos truenos gigantescos se elevasen armónicos hacia la gran noche, como una poderosa oración. Una vez "rota la hora", una gran muchedumbre acompañada por el repique de los tambores asciende hasta lo alto del monte de San Macario, haga buen tiempo o hagan la llovizna o el frío acto de presencia, donde San Macario aguarda en su preciosa ermita, entre carrascas y pinos, a sus entrañables visitantes, donde San Macario aguarda a su amado Cristo.

Tantas cosas maravillosas podrían decirse de la Semana Santa en el Bajo Aragón histórico... Y sin embargo, las palabras de poco sirven para pintar su belleza y su poder. Sólo una visita y un corazón abierto pueden captar y acoger la plegaria de los tambores, de las gentes de estas comarcas aragonesas, Bajo Aragón, Andorra-Sierra de Arcos, Bajo Martín. El gran calandino universal Luis Buñuel captó la infinita luz sonora de esta arraigada tradición.

Juan Bielsa

jueves, 12 de marzo de 2009

Pirámides de Guiza (Gizeh), en Egipto

Pirámides de Guiza

Pirámides de Keops, Kefrén y Micerino
Meseta de Guiza (Egipto)

Viajar a Egipto... Basta con mencionar "Egipto" para que nuestra imaginación vuele maravillada: Karnak, Abu Simbel, Memphis, las pirámides...

Egipto lo tiene TODO para satisfacer nuestra ansia de belleza, misterio, espiritualidad, fantasía...

En esta ocasión hablaremos de las pirámidas de Guiza, o Gizeh.

En el año 2613 antes de Cristo, comienza la IV dinastía en Egipto con el reinado de Esnofru. La vida de este estraordinario faraón estuvo marcada por un afán inagotable por mejorar la técnica de la construcción de pirámides. Acabó la esbelta pirámide de Meidum, iniciada por su padre, y posteriormente, hasta su muerte, construyó en Dashur la pirámide inclinada y la llamada pirámide roja, donde quedó materializada por vez primera una "pirámide perfecta" de paredes lisas, superando los errores que había cometido anteriormente en la pirámide inclinada o romboidal.

Keops, también conocido como Khufu en egipcio, fue hijo de Esnofru y tuvo por objetivo llevar a la última expresión el arte de la construcción de pirámides, promoviendo el levantamiento de su "casa de eternidad" en la meseta rocosa de Guiza (o Gizeh). Su pirámide es conocida como "la gran pirámide", y ha sido el monumento más alto del mundo hasta fecha reciente, la única de las antiguas siete maravillas del mundo que ha llegado hasta nosotros.

Para los antiguos egipcios, y de acuerdo con su antiquísima religión, la pirámide era una "máquina de resurreción" para el faraón, la cual conservaba el cuerpo-semilla de este rey-dios y lo lanzaba a un viaje cósmico hacia las estrellas inmortales del firmamento, morada de los dioses. Desde allí, el faraón velaría por el porvenir de su pueblo, agradeciéndole eternamente su esfuerzo en la construcción de su lugar de descanso eterno. Desde allí velaría para que "Maat", la justicia y el orden, reinase en el mundo.

Como fehacientemente han demostrado los egiptólogos, fueron sobre sobre egipcios, y no esclavos estranjeros, quienes construyeron las pirámides, aprovechando los períodos en los que no podían trabajar sus tierras, debido a las crecidas anuales del Nilo.

Tras keops (Khufu en egipcio), el hijo de éste, Kefrén, construyó su pirámide en Guiza, que equivocadamente suele considerarse a primera vista por los turistas como la "gran pirámide", por estar construida en una elevación del terreno en la meseta de Guiza, y por conservar intacto su revestimiento superior de piedra caliza. A los pies de la pirámide de Kefrén se yergue, majestuosa a través de los milenios, la conocida Esfinge, custodiando la necrópolis.

Finalmente, Micerino, hijo de Kefrén, también dejó su impronta en la meseta de Guiza, construyendo una pirámide, esta vez más pequeña y "modesta", junto a las pirámides correspondientes a sus esposas.

Napoleón Bonaparte quedó fascinado ante la visión de las pirámides de Guiza. Y lo mismo puede decirse de toda persona que las contempla. Un "shock" fulminante nos embarga cuando elevamos la mirada hacia lo alto en Guiza, maravillados por el fabuloso esfuerzo e ingenio de varias generaciones de egipcios, y sobrecogidos ante la potente fuerza espiritual que desprenden estas gigantescas construcciones, las pirámides de Egipto, que honran a los hombres del antiguo Egipto y a todo el género humano.

Juan Bielsa